Durante décadas, muchos colombófilos han intentado encontrar en la mano aquello que distingue a una gran paloma: el peso ideal, una determinada profundidad de pecho, un tipo concreto de ala o unas proporciones consideradas perfectas.
Pero ¿realmente podemos saber si una paloma será rápida simplemente observando su cuerpo?
Un estudio científico publicado en 2017 intentó responder precisamente a esta cuestión, analizando la relación entre las medidas corporales y la velocidad de vuelo de las palomas mensajeras.
49 palomas y cientos de resultados deportivos
Los investigadores estudiaron 49 palomas mensajeras, tomando medidas como la longitud y anchura del ala, longitud corporal, anchura y profundidad del pecho, longitud de determinadas plumas y peso corporal.
Pero el estudio no se limitó a medir las palomas. También recopiló información sobre sus resultados deportivos, pedigrí y las condiciones en las que se disputaron las carreras.
Para valorar el rendimiento se utilizaron datos de 466 participaciones en competiciones, disputadas sobre distancias que iban aproximadamente desde los 160 hasta los 760 kilómetros.
Además, los investigadores tuvieron en cuenta factores como el viento, la lluvia, la distancia, la temperatura y humedad, el año de la carrera y el estado reproductivo de las palomas. Es decir, intentaron separar en la medida de lo posible la capacidad propia de cada ejemplar de las circunstancias que rodean una competición.
La conclusión principal sorprende...
El resultado probablemente decepcione a quienes esperan encontrar una fórmula sencilla para seleccionar una paloma en la mano.
No se encontró una relación estadísticamente significativa entre las principales medidas corporales y la velocidad estimada de las palomas.
El valor genético calculado para la velocidad mostró una asociación importante con la velocidad real alcanzada, pero no con el peso, las dimensiones del cuerpo o las medidas del ala.
En otras palabras, dentro de esta población estudiada, tener un determinado tipo físico no permitió predecir con seguridad qué paloma sería más rápida.
Esto no significa que la anatomía carezca de importancia para volar. Significa algo diferente: que no parece existir una medida aislada —un ala concreta, determinado peso o determinado tamaño— que permita identificar por sí sola a una gran viajera.
¿Entonces el ala no importa?
Sí aparecieron algunas relaciones interesantes.
Una de las más destacadas fue la longitud del ala. Las palomas con alas más largas mostraron una menor pérdida de condición corporal después de las carreras. Los autores plantean que un ala más larga podría favorecer un aprovechamiento más eficiente de la energía durante el vuelo.
También se observó que el peso corporal estaba fuertemente relacionado con la profundidad del pecho. Esto tiene sentido desde el punto de vista anatómico, ya que la profundidad pectoral está relacionada con el volumen de la musculatura encargada del vuelo.
Pero ninguna de estas características, por separado, consiguió explicar directamente la velocidad.
Las palomas actuales han cambiado
Otro aspecto curioso del trabajo fue la comparación con un estudio realizado por Artúr Horn en 1935.
Las palomas de la población moderna estudiada eran, de media, más ligeras, con alas más largas y más estrechas que las estudiadas décadas atrás.
Los investigadores plantean que décadas de selección deportiva podrían haber contribuido a desarrollar una paloma más atlética y especializada para la competición.
No obstante, debemos ser prudentes: estamos comparando dos poblaciones concretas separadas por muchos años, no demostrando que todas las palomas actuales hayan evolucionado exactamente de esa manera.
La paloma no es una suma de centímetros
Quizá esta sea la reflexión más interesante para el colombófilo.
Podemos medir el ala, estudiar el pecho, valorar el peso y observar multitud de características externas. Todas ellas forman parte de la estructura necesaria para volar.
«La velocidad de vuelo de la paloma mensajera no está claramente determinada por sus medidas corporales.»
Pero el rendimiento final depende de mucho más.
Sobre la velocidad pueden intervenir el viento, la lluvia, la temperatura y humedad, el estado sanitario, la alimentación, el entrenamiento, la geografía, la capacidad de orientación y la condición física de la paloma.
Por eso dos palomas aparentemente muy similares pueden terminar ofreciendo resultados deportivos completamente diferentes.
La cesta continúa teniendo la última palabra
Este estudio no demuestra que observar una paloma en la mano sea inútil. Tampoco demuestra que cualquier conformación física sea igualmente adecuada.
Lo que sí pone en duda es la posibilidad de seleccionar grandes viajeros únicamente mediante un supuesto “modelo físico perfecto”.
Los propios autores consideran posible que características como la longitud del ala, el peso corporal o la profundidad del pecho tengan importancia para el éxito en vuelo, pero señalan que son necesarias nuevas investigaciones para comprender mejor estas relaciones.
Por tanto, la morfología puede ofrecernos información interesante, pero no sustituye a aquello que realmente demuestra la capacidad de una paloma mensajera: su rendimiento en competición.
Contenido elaborado a partir del estudio original de Steven Mercieca, Bertalan Jilly y András Gáspárdy, a quienes agradecemos su trabajo y aportación a la colombofilia.


